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miércoles, 25 de enero de 2012

Foro Social Mundial..Porto Alegre..BR

“Los mercados financieros contaminaron el comercio de materias primas”
En la apertura del Forum Social Temático, Graziano proclamó el compromiso de la FAO con cooperativistas y pequeños productores para acabar con el hambre. Página/12 lo entrevistó y el ex ministro de Lula explicó las claves de su promesa.

Un actual funcionario de Naciones Unidas que en 2002 diseñó el Plan Hambre Cero de Lula y en 2003 integró su gobierno a cargo de un Ministerio Extraordinario de Seguridad Alimentaria y Combate al Hambre, José Graziano, 62 años, nacido en los Estados Unidos de padres brasileños de origen calabrés, se convirtió ayer en la figura fuerte de la apertura del Foro Social Temático de Porto Alegre que hasta el domingo discutirá sobre “Crisis capitalista, justicia social y ambiental”.

Desde el 1º de enero y con mandato hasta 2015, Graziano es director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO por su sigla en inglés, un puesto al que llegó promovido por Lula y Brasil y apoyado por una campaña de otros países, entre ellos la Argentina.

Ayer dijo a los participantes del Foro que la FAO debe comprometerse a combatir el hambre en el mundo ayudando a las cooperativas. Y a la tarde, en una entrevista exclusiva con Página/12 celebrada en el bar Santa Cruz del viejo mercado de Porto Alegre, al lado del negocio “Loja de la reforma agraria”, cuyo trabajo los lectores pueden conocer en esta misma edición, Graziano agregó que “los mercados financieros contaminan el comercio de materias primas”.

–¿La FAO es la responsable de impulsar el fin del hambre en el mundo? ¿Esa es su tarea?

–Bueno, lo que trato de hacer es recuperar las funciones originales de la FAO. Quiero volver al principio. En 1945, cuando fue creado el organismo, la misión era, justamente, terminar con el hambre en el mundo.

–Que obviamente no se cumplió.

–No, claro que no. El planeta progresó mucho en la producción de alimentos y al mismo tiempo sigue aumentando la cantidad de hambrientos. O sea que no es un problema de producción.

–Si el problema no es de producción, ¿de qué es?

–De acceso a los alimentos. Vamos a ver si el enorme trasatlántico que es la FAO tiene éxito en plantear bien y en ayudar a resolver la cuestión del acceso a los alimentos.

–¿De qué depende el acceso a la comida?

–Como en toda problemática de acceso que pueda existir en el mundo, lo principal es resolver la mala distribución del ingreso y de la renta. La FAO tiene que ver con la naturaleza y sobre todo con el agua, la tierra y los bosques. ¿Qué pasa con el uso del agua, la tierra y los bosques que los ciudadanos del mundo no acceden a los bienes que necesitan? Nosotros pensamos mucho en la tierra, pero también ocurre lo mismo con países que tienen problemas de acceso a los recursos marinos cuando no sólo tienen que comer del mar sino, tal vez, vivir del turismo. Son temas que estamos viendo a partir de que la FAO emitió lo que llama directrices voluntarias para el acceso a la tierra y a los recursos naturales.

–¿Hay problemas especiales, por ejemplo de la Argentina y Brasil, o de Sudamérica?

–En un informe que la FAO acaba de concluir, uno de los puntos importantes es cómo evitar el acaparamiento de tierras en manos de grandes empresas, extranjeras o nacionales. Es un problema de alto impacto en la Argentina y en Brasil. Cada zona tiene su dificultad específica. América latina tiene una buena institucionalidad y Africa todavía requiere de una legislación moderna. Pero fíjese que en América latina el problema de los límites a la extensión de tierras es tal que en general no se sabe cómo está registrada la propiedad de los terrenos. Uruguay está avanzando en este tema.

–La Argentina se propone mejorar los registros y el conocimiento en la última Ley de Tierras.

–¿No ve que es un tema? Si ni siquiera sabemos en serio lo que hay, ¿cómo podemos cambiar las cosas? ¿Cómo podemos usar esa información para promover a los que necesitan mejorar su acceso? ¿Cómo podemos ayudar a los pequeños agricultores?

Chicos y cooperativos

Graziano habla con fuerza cada vez mayor de los pequeños agricultores. Ayer, en su discurso en el Foro Social Mundial, habló de su compromiso en la formación de cooperativas agrarias como herramienta para combatir el hambre en el mundo. “La FAO necesita cooperativas y organizaciones de productores fuertes como socios clave en el esfuerzo para eliminar el hambre que sufren cerca de 925 millones de personas y responder a los numerosos desafíos del mundo de hoy”, dijo. Las informaciones de la FAO señalan la existencia de 800 millones de cooperativas rurales en el mundo, 300 de las cuales obtuvieron en 2008 beneficios por 1100 millones de dólares. Según Graziano, es preciso “localizar y divulgar las pruebas evidentes del impacto de las cooperativas y de las organizaciones de productores en la seguridad alimentaria a nivel mundial” y “fortalecer los lazos con estos grupos”.

Este año, 2012, fue establecido por la ONU como Año Internacional de las Cooperativas. De acuerdo con el pensamiento de Graziano, el cooperativismo reduce precios de insumos y estimula el ingreso y el empleo en general y entre los propios campesinos.

El director general de la FAO relaciona en todo momento la solidez que surge de la propia sociedad, y de la que sería un caso el florecimiento de pequeños productores y el resultado final de mayor estabilidad.

–Como mínimo desde de la crisis de Lehman Brothers de 2008, cuando los presidentes sudamericanos se reúnen suelen compartir su preocupación por la relación entre el mercado de granos y la especulación financiera.

–Es otro tema muy importante. Los mercados financieros contaminaron el comercio de commodities, de materias primas. Los mercados a futuro, que antes servían para anticipar el futuro, hoy marcan la medida de las altas y las bajas y amplifican la variación de precios. Si a esa amplificación usted le agrega la volatilidad tendrá delante suyo un grave problema.

–Un productor podría replicarle que un alta de precios no es un problema para él.

–Los productores no suelen ser los que plantean eso, porque saben que la agricultura necesita del planeamiento, la estabilidad, que a la larga es lo que más los beneficia. No se puede dejar que fluya solo el libre mercado. Por ese libre mercado un vendedor quizá quiera salvarse en el día, pero esa forma de pensar y actuar destruye una enorme cantidad de fuerzas económicas y sociales. Claro que si es un financista tratará de cuidarse contra la variación brusca a través de los seguros, y en ese cuidado distorsionará aún más la realidad y se distanciará de los productores, que no tienen acceso a los seguros y sólo quieren previsibilidad. ¿De qué le sirve al productor que el alza de una materia prima sea aguda y que la baja sea aguda? ¿En qué le mejora la vida que en la cadena de comercialización alguien quiera obtener diferencias en un día y para eso genere derivados financieros que contaminarán aún más la actividad agraria? Son partes de la actividad que interesan a los grandes intermediarios, pero no a los productores, y menos todavía a los productores pequeños.

–Usted diseñó el plan Hambre Cero que aplicó Lula desde 2003. ¿Cuál es su conclusión política, nueve años después?

–Que con movilización social y apoyo político se puede avanzar sin invertir grandes recursos financieros desde el Estado y que los avances son notables. El costo es muy pequeño frente a lo que se logra. Lula prometió algo tan sencillo como que los brasileños llegaran a tener garantizadas tres comidas diarias. Garantizarlas significa que bajen las enfermedades sociales, que los niños condenados a la muerte o al fracaso tengan futuro y pueden aprender en la escuela y que la sociedad genere bases sociales y políticas que le permitan alcanzar con solidez otras metas. Por ejemplo, Brasil tiene hoy menos criminalidad. ¿Acaso no hay relación entre la baja de la criminalidad y la solución progresiva del hambre? Los brasileños son hoy más optimistas que antes sobre su futuro. ¿Sabe lo importante que es eso? Cuando un pueblo es optimista puede construir, puede avanzar. Puede plantearse nuevas políticas sociales.

martin.granovsky@gmail.com

miércoles, 19 de enero de 2011

Las lluvias transformaron la geografía

La región serrana de Río de Janeiro sufrió cambios y daños irreparables, incluida la alteración del curso de ríos y arroyos, tras las avalanchas e inundaciones por las lluvias del martes 11 de enero, dijo el secretario de Medio Ambiente de ese estado brasileño, Carlos Minc.

El funcionario hizo esas afirmaciones al analizar los efectos del devastador temporal, la peor tragedia climática de la historia de Brasil, que causó más de 700 muertos y unos 300 desaparecidos.

"Sobrevuelo diariamente las ciudades afectadas por el desastre y el impacto es grande. Los ríos cambiaron su curso, están yendo hacia otros lugares. Parte de las colinas se derribaron y eso cambió la geografía y el pasaje de la región. Y eso es irreversible", dijo Minc.

En las ciudades de Nova Friburgo, Teresópolis y Petrópolis, la catástrofe climática destruyó carreteras, puentes, caminos de cornisa y sepultó barrios enteros.

Ingenieros y técnicos del Instituto Estatal de Ambiente de Rio de Janeiro recorren las áreas devastadas haciendo mediciones sobre el impacto ambiental de la catástrofe, además de elaborar un mapa nuevo sobre la posibilidad de reiniciar la agricultura familiar en la región.

Minc afirmó que hay tres grandes problemas detectados: la devastación de los bosques en los morros, lo que requerirá reforestacion; ríos tapados por desechos, troncos de árboles y vehículos y la pérdida de recursos orgánicos para la fertilización del suelo.

Las autoridades procurarán "evaluar la calidad de la tierra en el fondo de los ríos, para intentar aprovechar el material orgánico para la agricultura", apuntó el funcionario, que fue ministro de Medio Ambiente en la presidencia de Luiz Lula da Silva.

Minc afirmó que la devastación impedirá reconstruir viviendas en los mismos lugares porque volverían a caer. "Muchos barrios serán trasladados. Los cambios naturales llevan años, la naturaleza no es estática, pero lo peor es estar en el medio de esos cambios, como estamos ahora", sostuvo.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Descubren una isla de basura

Apareció por la acción de las corrientes y los vientos, que aglutinaron los desechos plásticos.

Por Sibila Camps (clarin 05-09-10)



Tras 22 años de juntar restos de plástico acumulados en medio del océano, un grupo de investigadores estadounidenses descubrió cómo y por qué se formó una isla de basura en el Atlántico . Lo que aún no pudo explicar ningún científico, son las consecuencias que tendrá en los seres vivos semejante contaminación.

Ya se sabía de la existencia de la gigantesca isla de plásticos flotantes del Pacífico Norte. Ahora, investigadores de Woods Hole Oceanographic Institution y de la Universidad de Hawaii en Honolulú dieron a conocer –en la revista Science – los resultados de la recolección de muestras tomadas entre 1986 y 2008 por más de 7.000 estudiantes universitarios en 6.136 localizaciones del mar Caribe y del Atlántico Norte. En este último se da la mayor concentración, que llega a 580.000 piezas por kilómetro cuadrado, en su mayoría milimétricas; la superficie de esa zona supera a la de Cuba.

Si bien los investigadores determinaron que los residuos flotantes tardan menos de 60 días en llegar desde las costas norteamericanas hasta la zona de acumulación, la gigantesca isla de plástico se formó con desechos arrojados desde las tres Américas. No obstante, el mayor caudal proviene del norte. Fueron arrastrados por corrientes superficiales y, por una circulación ciclónica de vientos, se aglutinaron en una zona de convergencia, en el mar de los Sargazos. Se trata de “una especie de embudo, donde el agua se concentra y termina yéndose hacia el fondo”, explica José Luis Esteves, a cargo del Laboratorio de Oceanografía Química y Contaminación de Aguas del CENPAT-Conicet, en Puerto Madryn. Allí, la velocidad de la corriente es tan lenta, que un velero podría estar 100 años sin moverse.

Los científicos se sorprendieron al comprobar que, pese a que la producción de plástico aumentó mucho en estos años, no pasó lo mismo con la concentración de restos en la zona de mayor acumulación. Descubrieron que en los trozos más pequeños ya se habían establecido microorganismos, y concluyeron que, después de haberse degradado por el clima y la radiación solar, terminan depositándose en el fondo del mar.

“El impacto global, muchas veces no se ve –señala Esteves–. Esos procesos de degradación tienen importancia en el ecosistema, por la disminución de oxígeno.

Hay plásticos más peligrosos que otros, según su composición.

Originalmente tenían un contenido de mercurio muy elevado, que hoy se ha reducido. Pero en el fondo del mar hay bacterias que transforman el mercurio en metilmercurio, que causa malformaciones fetales” cuando es ingerido a través del pescado contaminado.

Es la pesquería la que produce buena parte de la contaminación. Antes de terminar en una isla de basura, los sunchos de plástico ahorcan a los lobos marinos, cortan el pie de gaviotas y se enriedan en los delfines. Las bolsas matan a las tortugas marinas, que las tragan al confundirlas con medusas.

“Cada uno de estos barcos es un pequeño barrio flotante, con los defectos que tiene cualquier vecino con el manejo de sus residuos –observa el investigador argentino–. Pese a que la Organización Marítima Internacional prohíbe el vertido de todo tipo de plástico, no les importa tirar lo que sea, incluidas baterías de la ecosonda”.

Los plásticos son sólo lo visible. “ El problema es lo que incluyen: hay residuos plásticos que contienen pilas o sustancias metálicas –subraya Esteves–. Si son botellas de aceite de vehículos, o de combustible, o sustancias tóxicas, terminan dispersándose en el mar en el lugar donde caigan”.

Además de formar islas de basura, las corrientes marinas y el viento también la amontonan en determinados lugares de las costas. “En la Patagonia hemos detectado zonas de hasta 10 kilómetros.

Cualquier sitio donde haya convergencia oceánica es un lugar potencial de acumulación de basura.

La hay en la isla de los Estados, donde viven sólo cuatro personas, que no son generadoras de basura. Y lo que no quedó ‘colgado’ allí o en las Malvinas, seguirá hasta el centro del Atlántico”.

Esteves ve “extremadamente difìcil” eliminar estas islas, “a menos que haya una campaña de Naciones Unidas. Es una decisión de política internacional”. Entretanto insiste en la necesidad de reemplazar el plástico por otras sustancias, para reducir su uso y para incrementar su reciclado.